Entre las sábanas habitan dos cuerpos
Tú, yo y la luna somos cómplices de este amor
que existe en este y otros mundos.
Pues mis versos, como los tuyos, se
escriben sobre el firmamento, nuestro más preciado
papel.
Sin embargo, no todo el mundo puede leernos al llegar la noche
Pues nos hemos hecho dueños de esas estrellas, de esos astros
que se posan prepotentes para que los dibujen y escriban.
Solo nosotros sabemos hacerlo.
Bajo esas veladas de vino y risas, proveemos de besos a
nuestras bocas, de miedo a nuestras almas, de porvenir al
camino y de amor al corazón. Así estamos y seguimos siendo
bajo el cielo, bajo la noche, bajo el agua.
Nuestros cuerpos ligeros son capaces de volar. La gente
observa con envidia nuestras alas. Y, de una extraña y
perseverante manera, nunca se nos acaba la tinta
para escribirnos con los más bellos colores. Para jugar al cíclope,
dando invención al amor, dibujando con tiza sobre el suelo
creando nuestra propia rayuela.
Entre los rayos del sol, amanecen dos
Consumidos bajo una fiebre de pasión
Entregados a una velada de sueños y misticismos
donde en un amanecer, tu (como siempre lo has hecho)
dibujas un boceto de mi sonrisa con tus dedos, en la
noche, en el sol, en la cama, en las hojas, en mi boca.
Tú, yo y la luna somos cómplices de este amor
que existe en este y otros mundos.
Pues mis versos, como los tuyos, se
escriben sobre el firmamento, nuestro más preciado
papel.
Sin embargo, no todo el mundo puede leernos al llegar la noche
Pues nos hemos hecho dueños de esas estrellas, de esos astros
que se posan prepotentes para que los dibujen y escriban.
Solo nosotros sabemos hacerlo.
Bajo esas veladas de vino y risas, proveemos de besos a
nuestras bocas, de miedo a nuestras almas, de porvenir al
camino y de amor al corazón. Así estamos y seguimos siendo
bajo el cielo, bajo la noche, bajo el agua.
Nuestros cuerpos ligeros son capaces de volar. La gente
observa con envidia nuestras alas. Y, de una extraña y
perseverante manera, nunca se nos acaba la tinta
para escribirnos con los más bellos colores. Para jugar al cíclope,
dando invención al amor, dibujando con tiza sobre el suelo
creando nuestra propia rayuela.
Entre los rayos del sol, amanecen dos
Consumidos bajo una fiebre de pasión
Entregados a una velada de sueños y misticismos
donde en un amanecer, tu (como siempre lo has hecho)
dibujas un boceto de mi sonrisa con tus dedos, en la
noche, en el sol, en la cama, en las hojas, en mi boca.
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