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Odisea

Que me ames con oscura frialdad
Que baje la aurora de un circo andante sobre mi cabellera
La luz de un sol desvergonzado nos queme sobre
la misma arena. Siendo los mismos rayos del sol
Siendo la misma luz.
Así el acechador y el acechado terminan siendo iguales
sin darse cuenta que ellos mismos son el espejo:

Tus manos son hienas acechando mi piel
para desgarrarla, amarrarla y perderla.
Me abandondas en un rincón de tu pensamiento
donde se guardan las cosas viejas
donde se empolvan y se olvidan. Pero, inclusive
aun así recuerdas mi lugar que alguna vez estuvo
en tu frente. Por que los tatuajes vida mía,
los tatuajes de amor son para siempre.

Ahora te veo todas las mañanas en el humo

del café, y me pregunto si eso eres o si eso quiero
que seas. Tal vez los rayos de la mañana despertándome
O quizás el murmullo de la luna durmiéndome.
El ruido de los carros, de la ciudad, los corazones danzantes
los silencios, los gritos, las angustias. El tabaco de un
cigarrilo, el ruido de la cisterna, o la insensatez del llanto.

Quizá eres todo o nunca fuiste nada.

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