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Pasados repetidos


Irrumpo: Escupo el piso para ver si así nacen algunas flores en esta tierra fértil de mierda. Miro a las nubes y las insulto, intentando alejarlas para que suelten al sol de sus putas cadenas. Meo en los jardines haber si las malezas dejan de infectarnos el aire y se pudren de una vez por todas. Rompo las puntas de los lápices sobre el papel, dejando una estela de caminos escritos en mentiras, fingiendo ser poeta o literato.

Y aun así no me siento el mismo. El vino es agrio, el cigarro ya no irradia el mismo humo en mis pulmones. Al parecer estamos ajustándonos a las sombras que dejamos en los callejones y nunca buscamos una puerta que nos conduzca a una canción, un Jam, un blues, o inclusive un bolero. Ya no nos dejamos impresionar por los acordes, las voces afinadas, las buenas historias, pues quizás los filósofos se equivocaron desde los principios: Si es posible bañarse dos veces en el mismo rio.

Las historias se repiten una y otra vez, se parafrasean para volver a surgir de las paginas empolvadas y no soltar el presente. La mierda sigue siendo mierda, y la vida sigue siendo vida. Pero todo es diferente. Es muy triste ver que la gente ya no vive con todos, sino que ahora se sumergen en si. Ya no se miran los colores de las hojas, los sabores de la comida, los olores de las frutas. Ya no se es nada, o eso parece.

El llamado es a la libertad, la decisión de disfrutar esta pequeña existencia, no pisar las huellas de otros si no buscar el propio camino. Algo que tienen en común las personas, que no se han dado cuenta, es la decisión de ser. De crear, sentir, observar. De poetizar.

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