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Métete en mis ojos.

Me gusta como estas. Falda roja como los tomates secos o húmedos, no se. También complementas esa forma de caminar con un mirado de felino, siempre apacible a el sol, a las nubes, a las violetas. Pero sin embargo lo primero que haces es recostarte en el sofá, mirar el cielo y darle una calada a tu cigarrillo, y mierda, si que tienes temple, me digo yo. Te paras me miras y ni me notas aunque sabes que te quiero besar, que te quiero invitar a la playa a tomar cocteles o irnos en crucero hasta Madagascar. Lo sabes pero sigues caminando hacia la ducha. Te veo la silueta y me digo, mierda, como no soy barco para navegar esa piel. Me imagino la vida de marinero en tu cuerpo, y como será ir de pesca en tu cabeza, llenar mi malla de tus pensamientos. Me hundo en un vaso de whiskey y me quedo viendo el piso, que se convierte en olas y a la vez en mareo, que dibuja fantasías ante mis ojos. Que vida tan loca, me digo. Sales y los rayos de la mañana te arañan la piel. Nos vamos a la nada, te ...

Cómplices

Entre las sábanas habitan dos cuerpos Tú, yo y la luna somos cómplices de este amor que existe en este y otros mundos. Pues mis versos, como los tuyos, se escriben sobre el firmamento, nuestro más preciado papel. Sin embargo, no todo el mundo puede leernos al llegar la noche Pues nos hemos hecho dueños de esas estrellas, de esos astros que se posan prepotentes para que los dibujen y escriban. Solo nosotros sabemos hacerlo. Bajo esas veladas de vino y risas, proveemos de besos a nuestras bocas, de miedo a nuestras almas, de porvenir al  camino y de amor al corazón. Así estamos y seguimos siendo bajo el cielo, bajo la noche, bajo el agua. Nuestros cuerpos ligeros son capaces de volar. La gente observa con envidia nuestras alas. Y, de una extraña y perseverante manera, nunca se nos acaba la tinta para escribirnos con los más bellos colores. Para jugar al cíclope, dando invención al amor, dibujando con tiza sobre el suelo creando nuestra propia rayuela. Entre l...

Mirao

Mirando el pliegue del papel, descubrí el deseo de escribirte. Trazar tus arcos, inmortalizar tus detalles. Bajo una copa de media noche me despiertan las ganas de bañarte en vodka, reposarte en cerveza, endurecerte en whisky, suavizarte en brandy, para así beberte una y otra vez durante las madrugadas hasta embriagarme infinitamente de ti. Tus labios me saben a porros y mapales que bailan al compás de la saliva. La lengua es nuestra baldosa donde zapateamos, mientras suenan los currulaos de nuestras babas. Allí donde nace la cumbia es donde quiero florecerte, como los cerezos en primavera.

Mujer

Mujer de mi tez, de locura divina ¿Es de insensatos proferir a gritos un amor como el tuyo? En los polvos y en los ríos somos lo que lleva el aliento. Somos a la vez los prodigios de besos que vencen, que logran callar el mundo con nuestro roce de labios. Mujer de mis sueños, piel amada ¿Acaso me siento tuyo en las copas de vino de madrugada? Ebrios de pasión, sedientos de cariño, así somos. Me devoras por completo con una dulce mirada y yo me dejo morder de tus labios como fiel carnada. Mujer de suspiros, mujer de deseos. Las memorias van a ser nuestro fiel vapor. Sé que sientes el ardor masoquista de mis colmillos en tu espalda y el rasguño de mi barba en la senda de tu cuello, el tintineo de las alas de mariposa en tu collar de rubor. Solo queda decirte lo que eres: Mujer. Eres una senda que comunica la luna con mis letras, tinta de calor que hemos sembrado en la almohada. Y mis sabanas son un campo de algodón para ti. ¿Acaso sabes todo lo que enloquezco por ti...
La velada se ha hecho en nuestras copas de vino. Dos  son las miradas y una la verdad: El amor se ha acomplejado en el pecho La sangre estalla en los labios que se ríen de complicidad. Tus ojos verdes y el pardo de los míos son  afrodisíaco  del mundo. Se agitan las bocas cuando nos ven pasar, muertas de sed de un sentimiento infinito La derivada increíble mía y tuya es una ecuación hermosa de descifrar. Tu limite son mis manos y el mío tus besos. Me siento tu dueño bajo la luna y dejo que los cantos me hagan tuyo de igual forma. Tintinean los ecos de nuestras carcajadas, pues siempre nos reímos del sol. No es capaz de quemarnos, dijiste. Y yo con la piel roja, balbucee. Me miras, la sal y el agua en la misma bandeja. Me combinas en diferentes episodios de mi cuerpo Y te desbordas en mis arterias. No ha alcanzado los papeles de todos los árboles para darte el gusto de decirte lo que siento. Solo  enloquecernos .

Bajo la lluvia

El  frió  se coagula en un  frió , dos copos se rebosan del sol así sin oscuridad, pasión, felicidad, a través de un vidrio nublado. Tres gotas caen de las nubes, un charco opaca la luz del agua. No hay luna ni estrella, solo queda un vacío estrellado. La cicuta se propaga en las manos, dos son los que se miran: Uno es la cruz y el otro los clavos, y el hecho es la sangre viva. Las cadenas gimen el dolor de la piel, no hay claros de luna, sonatas, tártaros, cielos, sinfonías, solo queda las notas estrelladas sobre el papel. Así sin más, el reflejo observa su persona, y el cristal no resiste la soledad. Se fractura en el piso y se vuelve a armar con un soplo de tu aliento. Corta las paredes cuando vuelan, y ellas se desangran en pintura. Las gotas vuelan y viajan a través del magnífico sabor de tu viento, pintándolo de carmesí, el verdadero color de la aventura. Se vuelven uno bajo la lluvia, y esta los seca de inmediato. Nada se compara a su nieve pura y ...
Bueno ... no se que decir. ¿Saben? He estado sumido en lo mas profundo de mi, no me hallo, no me encuentro y ni yo mismo se quien soy. La oscuridad es algo perturbador, una vez que tocas fondo necesitas a Dios para salir, y Dios, aunque este ahí, es muy difícil de ver y sentir. La verdad tengo un hueco en el alma, que se ha ido formando a medida que he entrado en los vicios de la vida lujuriosa. Si. Estoy hundido, y lo único que me salvo ahora ya no esta. Esto es una enfermedad profunda, que ni a el mas puro hombre le seria fácil de soportar. Poco a poco, este padecimiento me fue transformando en un ser humano despreciable al cual no le importaba nada, no tenia conciencia de que era la humanidad. Y eso lo castigan muy duro. Sin lugar a dudas no vale de nada el arrepentimiento después de mordida la manzana, pero lo único que queda es un remordimiento que vive con nosotros y no nos deja en paz. Cuando te miras frente al espejo y te ves destruido a ti mismo, sabes que las consecuencias so...