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El juego

Te me haces letras, sin querer pues soy la tinta que te escribe, en mi propia piel. Escapas dentro de mi cabeza para que yo te persiga y te encuentre: nuestro juego secreto. Te pintas en mi café, sonriendo humeante a través de ese aroma, mágico e indivisible. Buscas que te endulce, te trague de una sola bocanada de aire y te lleve a lo mas recóndito de mis labios. Juegas en mi boca, buscando el tesoro en ese mapa. Mis besos son la tormenta que mas te gusta saborear, pues ahí me pescas hasta en la brisa. Remas con tus manos, buscando las aguas de mi cuello avivándome mas hacia ti. Me atrapas en tus sabanas, la cual es el empaque de la luna, para ti. ¿seré carnada? ¿cazador? Mas bien la copa de vino con la cual nos embriagamos. A mis manos solo le importa lo que tu cuerpo me diga. Nos miramos para descubrir el amor en las pupilas. Nos tocamos para encender nuestra fiebre. Pues entre tu y yo, todo va arder en nuestra piel.  Ardemos, amor, ardem...

Ojalá

Ojalá te pierdas en las nubes, subiendo por el humo de mi cigarrillo: me invadas por una bocanada de aire hasta podrirme el pecho, dejando unos pasos negros. Ojalá me sientas en lo amargo del café, carraspeándome y endulzándome en la taza, humeante y mágica. Ojalá me escupas en poesía, siendo esas letras dolorosas que te exprimen lagrimas y te cosechan risas, abriendo cicatrices, creando utopías. Ojalá me dibujes con tu boca, cuando sonrías en la mañana y pronuncies palabra alguna: un te amo, un mi amor, un mi vida. Un verso, una rima, una canción. Ojalá me fumes dejándome sin madrugadas, ahogándome en las copas de vino, sintiéndome tu dueño. Bajándote las estrellas y pintándotelas en los labios. Ojalá pueda dibujarte la noche con un beso, dejar el boceto de la luna en tu lengua. Hacer brillar los astros en tus dientes, iluminándome con cada sonrisa. Ojalá pueda rimar tu voz con la mía, Querernos hasta no dar mas e inmortalizarnos en un bes...

Moisés

Son incontables los días e interminables los segundos desde que no estas. No quiero ser cliché, ni sonar cursi. Lo que diga saldrá del corazón: Cierro los ojos y te veo. Estas ahí a la espera de que llegue, para sentarte con tu bella cola acolchonada, pidiendo que mi mano te despeine los pelos. Me miras como si yo supiera lo que piensas: y lo sé. Apenas nos encontramos me pongo en el suelo para dejar que me ahogues en el mar de tus babas. Tus lengüetazos siempre son mi desayuno bajo un sol llanero. Luego, así sea rutinario, salgo a jugar contigo pero cada día es utópico. Lanzo el frisby y tu alegría se desborda por tu hocico. Te revuelcas, hueles mal, comes lo que sea, destrozas lo que encuentres pero este amor animal entre los dos me mantiene vivo. Me siento tu hermano, tu cómplice, tu mejor amigo, pues, ambos hemos vivido muchas aventuras en muy poco tiempo. Y es que apareciste en un momento ideal. Nunca había sentido el amor de un perro, siempre me habían dado igual, pero contigo...

Catársis

Empiezo a dibujar un poema de pisadas rotas, donde los caminos son grietas, y abajo abismos. Defino cada paso que doy sobre la piedra, pintando las letras con el borde de mi pie. Sangran. A medida que voy avanzando, las huellas que dejo atrás sirven de tinta para amantes. La luna sencillamente es la lámpara sobre el papel (o regalo para musas tristes). Sin embargo, no me conformo con lo que he trazado. Miro y siento que no he empezado a caminar siquiera. Es una metáfora dentro de una metáfora. Como un cuadro de otro cuadro. O un beso dentro de otro beso. Me doy cuenta, que ya he llegado. He caminado en círculos, sin dejar rastro, pero recordando cada lugar que mis ojos pintaron. Ya mis dedos son pinceles, mi iris pintura, y la planta de mis pies, la pluma. Me he escrito a mi (incompleto). Odiando cada defecto que construí y amando seguir teniéndolos. El poema que gira en esta historia soy yo. Lleno de cicatrices, borrones y romanticism...

De noches y madrugadas

Te me escapas de las notas del saxo. Sales de el, pero intento atraparte en la partitura. Logro que seas esa corchea que figura en mis dedos tocando, una y otra vez, el ritmo de un jam de jazz Resuenas en los hielos del whisky y, mientras te bebo, siento que me embriagas todo el cuerpo. Pasas por el mismo vaso, durante muchos desvelos, hasta ser mi licor preferido en esas noches bohemias. Te enciendes y, poco a poco, figuras en mi cigarrillo: haciéndote humo, volando lejos, entrando y saliendo constantemente de mi pecho. Me dejas sin aire pero así me gustas más. Te fumas mis noches. Las enciendes con simples pero encantadoras miradas. Impregnas tu tabaco en mis ropas, mis manos y mi boca. En las noches, viajas conmigo en mi sabana, haciendo de mi cama, nuestra mejor aventura. En las mañanas, nos levantamos escupiendo mariposas, cantando a Spinetta. Combinando tu vuelo perdido con mis alas torcidas. Escribiéndonos poemas con labial en el vidrio de...

Te verso

Te bebo en el whisky, te leo en los poemas y te escribo en el mar. Te tiendo en mi cama y te plancho en la almohada. Te perfumo en mi cuello y te lavo en mis dientes. Me gusta tu olor a sal, y tu sabor a dulce, y me es inevitable no  probarte en la mañana y en la tarde. Pues en la noche eres viñedo, un malbec añejo, fuerte, maderoso, y sutil. Te veo en las alas de las mariposas cambiando de color, fulminándome en arcoíris. Te escucho en el redoble de nuestros besos, viajando en compases sobre tus piernas hasta tu vientre.  Te canto en tu boca dirigiendo nuestra sinfonía con mis labios. Me gusta tu olor a sal, y tu sabor a dulce, y me es inevitable no  probarte en la mañana y en la tarde. Pues en el ocaso te transformas de fuego a luna: de naranja a azul. Pero tu eres la única a la que escribo. En los laberintos eres la curva indicada, la confusión ideal. Le das un caos a mis letras, provocándoles fiebre,  tendiéndolas  e...